MPAIAC: La espina envenenada.
Una bomba junto a una floristería, 583 muertos horas después en Los Rodeos y un policía que perdió la vida intentando desactivar otro artefacto. La historia del MPAIAC contada desde sus víctimas, sus apoyos exteriores y las contradicciones de una organización que quiso convertir Canarias en una causa internacional.
Marcelina trabajaba rodeada de flores cuando una espina envenenada, que nadie había cultivado ni invitado, le cambió la vida. Era el 27 de marzo de 1977. La espina tenía forma de bomba y había sido colocada junto al puesto que atendía en el aeropuerto de Gran Canaria. Esa florista se llamaba Marcelina Sánchez Amador. Nina para su familia. [1, 2]
Estaba allí para vender flores.La explosión la dejó gravemente herida. La trasladaron al Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria. Hubo más heridos. En la terminal, la amenaza de una segunda bomba obligó a interrumpir las operaciones y desviar los vuelos que se dirigían a la isla. Antonio Cubillo reivindicó el atentado en nombre del Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario: MPAIAC. Él hablaba desde Argel, micrófono en mano. Marcelina seguía ingresada en Las Palmas. [2, 3]
Aquel domingo no solo trabajaba Marcelina junto a las flores. Pedro González García, jefe del aeropuerto de Gran Canaria, y su esposa se habían detenido ante el puesto al regresar de misa para comprar un ramo. La explosión alcanzó también al matrimonio. González sufrió cortes en el rostro y lesiones auditivas por la onda expansiva. La prensa de aquellos días contabilizó seis heridos; reconstrucciones posteriores elevarían la cifra a ocho. Los nombres de todos ellos, sin embargo, acabarían difuminándose detrás de las 583 víctimas que horas después convertirían Los Rodeos en una tragedia mundial. [2, 33]
Entre los vuelos desviados estaban dos Boeing 747: el KLM 4805, de KLM Royal Dutch Airlines, y el Pan Am 1736, de Pan American World Airways. Aterrizaron en Los Rodeos —hoy Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna—. Horas después chocaron en la pista. Murieron 583 personas. Nina sobrevivió a la bomba de Gando, pero su vida continuó entre operaciones y secuelas, lejos, por el momento, de las grandes cifras con las que se recordaría aquel domingo. [1, 4]
La historia del MPAIAC cabe en esa distancia: entre la voz que proclamaba una liberación desde Argel y las personas que recibían sus consecuencias en Canarias.
Dos gigantes en la niebla de Los Rodeos.Los Rodeos recibió un tráfico extraordinario. Los aparatos estacionados dificultaban los movimientos y obligaban a utilizar la pista para rodar. Cuando Gran Canaria volvió a admitir vuelos, el KLM y el Pan Am se prepararon para salir. La visibilidad empeoraba con las nubes bajas. Tripulaciones y torre tuvieron que reconstruir por radio lo que no podían ver. [4, 5]
El comandante del KLM, Jacob Veldhuyzen van Zanten, inició la carrera de despegue sin autorización. Había recibido una autorización de ruta; el Pan Am todavía se encontraba en la pista. La investigación española situó ahí la causa fundamental de la colisión. La niebla, las comunicaciones ambiguas y una interferencia producida por transmisiones simultáneas contribuyeron a que el error no se corrigiera a tiempo. El enorme avión holandés intentó elevarse cuando el otro aparato apareció ante él. No consiguió sortearlo. [5]
El atentado de Gando había provocado los desvíos que reunieron allí a aquellos aviones. Esa relación está documentada. También lo está la decisión de despegar con la pista ocupada. Reconstruir ambas cosas permite entender la catástrofe sin convertirla en una colisión deliberada ni borrar la bomba de su origen. El informe aeronáutico trató el atentado y la congestión resultante como circunstancias contribuyentes, diferenciadas de la causa inmediata. [4, 5]
Años después, aquella relación llegó a los tribunales. La STS 813/2013, de 7 de enero de 2014, resolvió una demanda de Cubillo por vulneración de su honor. El Supremo amparó la crítica periodística que vinculaba la bomba con Los Rodeos. Era un litigio civil sobre libertad de expresión, no una condena penal de Cubillo por las 583 muertes. [6]
La versión del dirigente también cambió. En marzo de 1977 se había atribuido la explosión del aeropuerto; treinta años después negó que el MPAIAC la hubiera cometido. Entre la reivindicación inicial y el desmentido posterior quedó la vida de Nina, que no podía corregirse mediante una entrevista. [3, 7]
Un país desde un micrófono.Décadas antes de que el eje Waterloo-Cataluña-Puigdemont se convirtiera en una plataforma exterior del independentismo catalán, el eje Argel-Canarias-Cubillo había desempeñado una función comparable, aunque en un contexto histórico, político y jurídico muy distinto.
Antonio Cubillo nació en Tenerife en 1930. Estudió Derecho en la Universidad de La Laguna y ejerció como abogado laboralista durante el franquismo. Su trayectoria política lo condujo al exilio en Argel, donde fundó el MPAIAC en 1964. Desde allí trató de insertar la cuestión canaria en el mapa de la descolonización africana. Su mejor terreno fue la relación con gobiernos, embajadas y movimientos de liberación: una actividad exterior que daba a la causa una proyección difícil de alcanzar desde el archipiélago. [8]
Argelia le ofrecía algo más que refugio: una plataforma. El conflicto del Sáhara convirtió el archipiélago canario en una pieza de las tensiones entre Madrid y Argel. Presentar Canarias como un territorio africano pendiente de descolonización permitía a Cubillo dirigirse a un auditorio internacional y, al mismo tiempo, ofrecía al Gobierno argelino una vía de presión sobre España. Las aspiraciones del independentista y los intereses de su anfitrión convergían. [9]
El salto hacia los hogares llegó el 2 de diciembre de 1975. Ese día comenzó a emitir La Voz de Canarias Libre desde la radio argelina. Cubillo combinaba llamadas a la independencia y a la lucha armada con ironía, acento reconocible y un tono que atraía a los oyentes. La audiencia alcanzó también la Península. La distancia entre Argel y Canarias se reducía a una voz en el receptor. [11]
Un reportaje del periodista Félix Bayón, publicado en noviembre de 1976, lo retrataba ante el micrófono promoviendo nombres guanches —es decir, nombres vinculados a los antiguos pobladores aborígenes de Canarias—, recuperando denominaciones de las islas y celebrando iniciativas de identificación cultural. En aquellas ondas lanzadas al océano, el tono agresivo ganaba espacio. En sus emisiones convivían la reivindicación de una identidad y la legitimación de la violencia. Sin embargo, escuchar la emisora no convertía a cada oyente en militante ni en partidario de las bombas. [9]
La diplomacia africana tampoco fue un bloque compacto. Cubillo obtuvo apoyos en el Comité de Liberación de la Organización para la Unidad Africana (OUA), y esas propuestas de reconocimiento alarmaron al Gobierno de Adolfo Suárez (UCD). En julio de 1978, la cumbre de Jartum rechazó las recomendaciones formuladas previamente en Trípoli, entonces bajo el régimen de Muamar el Gadafi, que proponían avanzar en el reconocimiento del MPAIAC. [10]
Los hombres detrás de las siglas.En abril de 1978, la Policía detuvo a dirigentes de la estructura interior. Según la nota gubernativa, Antonio Jorge Gallicó, el «Comandante Toño», actuaba como enlace con Cubillo; Juan Antonio Rodríguez Acuña figuraba en la rama militar; Manuel Suárez Rosales, en la político-administrativa; y Hermógenes Afonso y José Peraza, en la cultural. [12, 13]
Las profesiones que el propio movimiento publicó al denunciar las detenciones permiten ver a las personas detrás del organigrama. Gallicó era taxidermista y estudiante de Filología Inglesa. Rodríguez Acuña, protésico dental. Suárez Rosales, delineante. Afonso, técnico agrícola. Peraza, pintor y profesor de dibujo. La misma relación incluía trabajadores de la construcción, estudiantes, un pescador y empleados de distintos oficios. El inventario obliga a desconfiar de cualquier retrato que reduzca toda la militancia a delincuentes comunes. [13]
Hermógenes Afonso fue conocido como «Hupalupa». Su trayectoria incluyó el rescate y la divulgación de la historia canaria, con libros como Apuntes de Historia de Canarias y Magos, Maúros, Mahoreros o Amasikes. Participó en Solidaridad Canaria, una asociación del entorno nacionalista canario, y asumió responsabilidades culturales en el MPAIAC. En su biografía, la militancia convivió con una dedicación sostenida a la cultura de las islas. [14]
José Peraza González había estudiado Bellas Artes y enseñado dibujo antes de dedicarse a la pintura. En 1977 realizó exposiciones con las que buscaba dignificar a los campesinos y el paisaje insular. Ese trabajo pertenece también a su vida y debe figurar junto a su actividad política. [15]
Manuel Suárez ofrecería después un testimonio desde dentro. Recordó sus viajes a Argel y acabaría describiendo una ruptura con Cubillo tanto por el funcionamiento personalista de la dirección como por la violencia. Su relato tiene el valor de una experiencia directa y la perspectiva de quien terminó enfrentado a su antiguo jefe. Ayuda a entender las fracturas de una organización que hablaba hacia fuera con una voz mucho más uniforme de la que tenía dentro. [16]
Quién pagaba la liberación.La hospitalidad argelina tenía traducción material. En 1978, la corresponsalía de El País informó de una asistencia económica y material regular canalizada por una comisión del Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino, la organización que vertebraba entonces el poder político del país y mantenía relaciones con movimientos de liberación. El propio Cubillo había reconocido en 1976 que el régimen argelino sufragaba los gastos de la organización en el exterior, aunque rechazaba presentarlo como una paga. Aquella ayuda hacía posible mantener la actividad fuera de Canarias. [9, 17]
Suárez recordó también aportaciones de canarios emigrados en países europeos y en Venezuela, además del alojamiento y la manutención facilitados en Argel. Son testimonios de vías de apoyo. No constituyen una contabilidad con la que calcular cuánto dinero llegó, qué proporción representó cada procedencia o qué gastos cubrió exactamente. [16]
La búsqueda de fondos incluyó la delincuencia. En mayo de 1980, la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a Manzur Abdolaguanc Tabraue, miembro del MPAIAC, a cinco años y tres meses de prisión por un atraco cometido en Madrid en enero de 1978. Según la crónica judicial de El País, la sentencia consideró probado que el objetivo era obtener fondos para la organización. Los asaltantes se llevaron 2.018.000 pesetas de una sucursal de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid. [18]
También hubo extorsión. A finales de marzo de 1978, el MPAIAC reanudó una campaña de amenazas dirigida especialmente contra hoteleros del Puerto de la Cruz. Las cartas, remitidas individualmente a los responsables de los establecimientos, reclamaban un denominado «impuesto revolucionario» que, según la información publicada entonces por El País, oscilaba entre diez y quince millones de pesetas anuales. [12] No era una amenaza genérica: el turismo, una de las principales fuentes de riqueza de Canarias, aparecía convertido en objetivo económico y político.
Una de aquellas cartas, fechada el 15 de marzo de 1978 y reproducida años después, deja ver el mecanismo del chantaje. A la empresa destinataria se le exigían 25 millones de pesetas en divisas convertibles, que debían transferirse en un plazo máximo de veinte días a una cuenta del MPAIAC en el Crédit Populaire d’Algérie, en Argel. La organización advertía de que, si no pagaba, sus Fuerzas Armadas Guanches podían actuar contra las instalaciones de la compañía y extendía la amenaza a los turistas que utilizaran sus servicios. El remate era casi burocrático: después del pago, el MPAIAC prometía enviar un recibo que, según aseguraba, serviría en una futura Canarias independiente para demostrar que la empresa había contribuido a su causa. [36]
De dónde salían los explosivos.La actividad armada tuvo sus propias siglas: Fuerzas Armadas Guanches, FAG. Para pasar de la emisión radiofónica al atentado hacían falta armas y explosivos. Hubo artefactos de fabricación casera y uso de explosivos industriales, entre ellos Goma-2. Ambas cosas podían coexistir: una carga industrial podía formar parte de un dispositivo artesanal. La precariedad de los medios nunca garantizó la levedad de las consecuencias. [1, 19, 20]
Parte de las investigaciones siguió el rastro de las sustracciones en las islas. La memoria de la Fiscalía de 1978 incluyó robos de armas y explosivos entre las acciones atribuidas al MPAIAC el año anterior. También se investigaron conexiones con los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO). Una información de agosto de 1977 recogió la sospecha policial de que explosivos robados en León hubieran llegado a Canarias. [21, 22]
Hubo también una conversación sobre armamento con el Frente Polisario. Suárez la recordó en 2020: Brahim Hakim había expresado su disposición a ayudar. El antiguo dirigente del MPAIAC no relató una entrega consumada. Su testimonio permite documentar aquel contacto, sin atribuir al Polisario los explosivos de un atentado concreto. [16]
La voluntad de conseguirlos sí quedó expresada públicamente. En unas declaraciones publicadas en 1977, Cubillo reconoció haber ordenado «recuperar explosivos donde sea y como sea». Los objetivos de la campaña incluyeron instalaciones turísticas, bancos y otros intereses económicos. Convertir sus artefactos en simples petardos, por su tamaño o por comparación con otras organizaciones, borra lo que una sola explosión podía hacerle a quien estuviera cerca. [19, 23]
El Rubio y el hombre que desapareció en un Cadillac.Antes de Gando, otro caso había unido el nombre del MPAIAC al miedo y a la confusión. En la madrugada del 2 de junio de 1976, un hombre armado entró en el chalet del empresario Eufemiano Fuentes, en Las Meleguinas de Santa Brígida (Gran Canaria). El industrial salió de su casa secuestrado en su propio Cadillac. Se exigieron 900.000 dólares por su liberación. Desde Argel, Cubillo respondió a la prensa sin confirmar ni desmentir una participación de los suyos. [24]
La identidad política del secuestro formó parte del engaño. Los hechos probados recogidos por el Supremo describieron una nota que presentaba a los autores como independentistas y utilizaba la denominación «Rojo 13» para desorientar la investigación. El acusado era Ángel Cabrera Batista, «El Rubio». La apariencia de una operación política ocultaba una exigencia de dinero por la libertad de un hombre. [25]
La búsqueda dejó más víctimas. En Tenerife, agentes de policía mataron al estudiante Bartolomé García Lorenzo; según la versión oficial, lo habían confundido con «El Rubio». La muerte provocó indignación y el procesamiento de seis policías. En Gran Canaria, Cabrera mató al policía Manuel Rey Mariño durante su persecución, un homicidio por el que también terminaría condenado. Eran responsabilidades distintas dentro de una misma sucesión de hechos que desbordó el secuestro inicial. [25, 26]
El 5 de octubre fueron rescatados los restos de Eufemiano Fuentes del pozo de La Dehesa. El empresario tabacalero, antiguo presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, había desaparecido cuatro meses antes. La Audiencia Provincial de Las Palmas condenaría a Cabrera por su homicidio en 1990. [34, 35]
Un año antes, al negar la implicación del MPAIAC, Cubillo había reconocido que acogió a «El Rubio» en Argel y que después le facilitó un pasaporte para marcharse a Bélgica. Su versión incluía un supuesto autosecuestro de Fuentes. Era la versión de Cubillo. El Supremo añadió en 1991 las condenas por la detención ilegal y por la muerte de Rey Mariño. [25, 27]
La ayuda posterior y la defensa pública de Cabrera ofrecieron al fugitivo refugio y una explicación política de su situación. La sentencia no atribuyó el secuestro al MPAIAC como organización. Tampoco estableció que Cabrera actuara necesariamente solo: dejó abierta la posible intervención de otras personas no identificadas. [25, 27]
El hombre que se acercó a la bomba.A finales de febrero de 1978, el peligro estaba en una sucursal del Banco de Vizcaya, en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife). Habían avisado de la colocación de un artefacto. Rafael Valdenebro Sotelo acudió para desactivarlo. Tenía 27 años, estaba casado y era padre de dos niños pequeños. Su trabajo consistía en acercarse a aquello de lo que los demás debían alejarse. [20] Quienes hemos hecho ese trabajo sabemos lo que pesa esa decisión cuando el artefacto ya está colocado, esperándote. No es solo un procedimiento. Es una distancia que se acorta sabiendo que, si algo falla, no hay margen
Los relatos posteriores de la intervención cuentan que habían 3 niños asomados a una ventana próxima y que Valdenebro intentó retirar la carga del lugar. La reconstrucción de sus últimos movimientos varía según las fuentes. El resultado está fuera de duda: la bomba lo alcanzó de lleno, le causó lesiones gravísimas y lo llevó al hospital, donde murió en marzo de 1978. [20, 28]
Fue el primer TEDAX de la Policía fallecido por una acción terrorista. Así lo recordó el Ministerio del Interior en el trigésimo aniversario de la Unidad. El MPAIAC había colocado la bomba. Valdenebro había acudido a impedir que explotara. En aquella intervención se encontraron dos decisiones opuestas: crear el peligro y acercarse a neutralizarlo. [29]
Años después, en el mismo destino, todavía se hablaba de él. No como de una estadística, sino como de alguien que había estado allí. Un aviso previo podía dar tiempo a evacuar una calle, pero también obligaba a alguien a acercarse al artefacto. No anulaba su capacidad de matar. La historia de Valdenebro pone un nombre a ese riesgo, del mismo modo que la de Marcelina recuerda a quienes ni siquiera habían elegido un trabajo que lo incluyera. En ambos casos, las consecuencias continuaron después de que cesara el ruido y el humo de la explosión.
El atentado contra Cubillo y la ruptura.El 5 de abril de 1978, Cubillo fue apuñalado en Argel. Sobrevivió con graves secuelas. En 1990, la Audiencia Nacional condenó a José Luis Espinosa a veinte años de prisión por organizar el atentado y declaró probada la intervención de personas pertenecientes a los servicios policiales españoles. El tribunal ordenó investigar a los responsables que habían quedado sin identificar. La implicación policial quedó acreditada judicialmente; no se limitó a una denuncia del dirigente independentista. [30]
La violencia alcanzó así al hombre que la había defendido. Su condición de víctima merece ser reconocida con la misma precisión que sus responsabilidades políticas. El atentado contra él no borra el aeropuerto de Gando ni la bomba de La Laguna. Los atentados del MPAIAC tampoco justifican una operación para eliminarlo. Cada hecho tiene autores, víctimas y responsabilidades que deben poder contarse sin que unos sirvan para ocultar los otros.
La fractura interna terminó por hacerse pública. Según el boletín clandestino Revolución Canaria, el comité ejecutivo provisional acordó expulsar a Cubillo el 20 de agosto de 1979. La publicación señaló su personalismo, la negativa a reconocer errores y su oposición a abandonar el terrorismo entre las razones alegadas. La organización creada alrededor de su figura había llegado al punto de destituirlo. [31] Cubillo regresó a Canarias en agosto de 1985, anunció una estrategia que decía respetar la Constitución y la democracia, y volvió a la abogacía. [32]
Volver a Nina.Marcelina continuó viviendo después de aquel domingo. Según contó su sobrino Antonio Medina, pasó dos años hospitalizada y tuvo que someterse a operaciones e injertos. Su historia familiar quedó marcada por la explosión mucho después de que el aeropuerto recuperara sus vuelos y las noticias cambiaran de asunto. [1]
En 2012, con motivo de un documental sobre el atentado contra Cubillo, Medina reclamó espacio para las otras vidas de esta historia: «A las víctimas se las ha olvidado completamente». La protesta señalaba un desequilibrio reconocible en la propia noticia: el dirigente conservaba protagonismo; la familia de la florista tenía que recordar que Nina también había existido. [1]
Marcelina había muerto en julio de 1993. Dejó a su marido, Manuel González Amador, y a dos hijos. El reconocimiento oficial todavía tardaría años. La condición de víctima del terrorismo llegó el 9 de diciembre de 2014, según la resolución de Interior de la que informó la prensa. Habían transcurrido más de treinta y siete años desde la explosión. Se concedió una ayuda extraordinaria a su marido. Nina llevaba veintiún años muerta. [33] Aquel domingo había estado allí para vender flores.
Nota final del autor.
Comencé a escribir este artículo en Tenerife en 2011 mientras estuve destinado allí. Durante más de un año tuve ocasión de hablar con compañeros que habían conocido a Rafael Valdenebro y de consultar la documentación de la época. Ha pasado mucho tiempo y no creo que haya cambiado sustancialmente mi parecer sobre lo que aquí se relata.
Sí ha habido, al menos, una buena noticia: el reconocimiento oficial de D.ª Marcelina Sánchez Amador como víctima del terrorismo. Tardó demasiado. Cuando llegó, Nina había muerto más de 20 antes. No podía reparar lo ocurrido, pero sí devolver su nombre al lugar que le correspondía.
Fuentes principales.
1 Canarias Ahora. «Documental de Cubillo, víctimas del atentado de Gando». 11 de mayo de 2012. Testimonio de Antonio Medina, sobrino de Marcelina.
2 A. Cruz Domínguez. Información sobre el atentado de Gando. ABC, 29 de marzo de 1977. Archivo Linz, R-16444, Fundación Juan March.
3 El País. «Cubillo se hace responsable de la explosión de la bomba en el aeropuerto de Las Palmas». 29 de marzo de 1977.
4 Federal Aviation Administration. Lección sobre la colisión de los Boeing 747 PH-BUF y N736PA, Tenerife, 27 de marzo de 1977.
5 Investigación oficial española de la colisión de Los Rodeos. Conclusiones conservadas por la FAA; consulta complementaria del informe completo.
6 Tribunal Supremo, Sala de lo Civil. STS 813/2013, de 7 de enero de 2014, ECLI ES:TS:2014:67. Reproducción en vLex.
7 Juanca Romero Hasmen. «MPAIAC, bombas». Diario de Avisos, 28 de marzo de 2015. Recoge las declaraciones de Cubillo a El Día en marzo de 2007.
8 Universidad de La Laguna, Archivo de la Transición Democrática en Canarias. Biografía de Antonio Cubillo. Utilizada para datos de formación, fundación y actividad exterior.
9 Félix Bayón. «Antonio Cubillo, el hombre de La Voz de Canarias Libre». El País Semanal, 7 de noviembre de 1976, p. 12. Archivo Linz, R-15957.
10 El País. «Diez años de intentos fallidos». 24 de diciembre de 1978. Evolución de las propuestas relativas a Canarias en la OUA.
11 RTVE, La radio de los mil tiempos. «La voz de Canarias libre». 27 de mayo de 2014.
12 El País. «Amplia operación policial sobre el MPAIAC». 12 de abril de 1978. Información basada en la nota del Gobierno Civil.
13 MPAIAC. Comunicado de 29 de abril de 1978, reproducido en Siete Estrellas Verdes, n.º 12, p. 5. Relación de detenidos y profesiones. Hemeroteca de la ULL.
14 BienMeSabe. «Hupalupa. Memoria desde tus vivos sale a la luz estos días». 23 de junio de 2016. Presentación de la biografía escrita por Yaiza Afonso Higuera.
15 Centro Atlántico de Arte Moderno. «José Peraza González». Perfil y trayectoria artística.
16 NAIZ. Entrevista a Manuel Suárez: «Soy el único testigo de la conversación sobre el suministro de armamento del Polisario al MPAIAC». 1 de junio de 2020.
17 Manuel Ostos. «El Comité de liberación de la OUA apoya la independencia de Canarias». El País, 25 de junio de 1978. Información sobre la asistencia argelina.
18 El País. «Condenado a cinco años de prisión un miembro del MPAIAC». 23 de mayo de 1980.
19 El País. Información sobre detenciones y actividades del MPAIAC. 27 de febrero de 1977.
20 Mapa del Terror. «Rafael Valdenebro Sotelo». Ficha biográfica y relato retrospectivo de la intervención.
21 Fiscalía del Tribunal Supremo. Memoria de 1978. Pasaje indexado relativo a las acciones atribuidas al MPAIAC en 1977.
22 El País. Información sobre la posible procedencia de explosivos de un robo en León. 17 de agosto de 1977. Hipótesis policial recogida en prensa.
23 El País. Información de 30 de diciembre de 1977 que reproduce declaraciones de Antonio Cubillo publicadas el 1 de septiembre en Diario de Las Palmas.
24 Juan Trujillo Bordón. «Secuestrado en Las Palmas un industrial canario». El País, 3 de junio de 1976.
25 Tribunal Supremo, Sala Segunda. Sentencia de 6 de noviembre de 1991, ECLI ES:TS:1991:8066. Hechos probados y segunda sentencia. Reproducción en vLex.
26 El País. «Procesados seis policías presuntos autores de la muerte de un estudiante». 16 de octubre de 1976.
27 Carmelo Martín. «Cubillo desmiente relaciones del Rubio con el MPAIAC». El País, 16 de agosto de 1989.
28 Ministerio del Interior. Orden de 8 de marzo de 1978 por la que se concede a Rafael Valdenebro Sotelo la Medalla de Oro al Mérito Policial a título póstumo. BOE-A-1978-9019.
29 Ministerio del Interior. Acto del trigésimo aniversario de los TEDAX de la Dirección General de la Policía. Junio de 2005.
30 El País. «El autor del atentado contra Cubillo obró por orden de la policía, según la sentencia». 19 de julio de 1990.
31 El País. «Antonio Cubillo, expulsado del MPAIAC». 30 de agosto de 1979.
32 El País. «Cubillo pretende sacar a Canarias de la CEE». 20 de agosto de 1985.
33 TeldeActualidad. Información de 6 de enero de 2015 sobre el reconocimiento de Marcelina Sánchez Amador como víctima del terrorismo, basada en La Opinión de Tenerife.
34 El País. «Los restos de Eufemiano Fuentes, una masa irreconocible». 6 de octubre de 1976. Recuperación del cuerpo el día anterior y datos biográficos.
35 Carmelo Martín. «El Rubio, condenado a 12 años de prisión de la muerte de Eufemiano Fuentes». El País, 24 de octubre de 1990.
36 Alejandro Guerra Velázquez. «Derecho de Autodeterminación para Canarias ¿Es posible?». Instituto Español de Geopolítica, pp. 9-10. Reproduce una carta del MPAIAC de 15 de marzo de 1978 y remite como fuente del documento a M. Ayala, «45 años del MPAIAC. Bombas caseras, ataques al turismo y guerra sucia: memorias del terrorismo independentista canario», El Periódico de España, 15 de diciembre de 2021.








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