EL 70% DE LAS PAREJAS DE POLICÍAS CARGA CON SU ESTRÉS. Cuando la pareja también recibe el impacto y lo poco que hablamos de ello.
"El 70% de las parejas de agentes de policía reconoce sufrir un estrés significativo derivado de la profesión, según uno de los pocos estudios que ha medido este impacto. En España no hay cifras oficiales al respecto, pero el patrón se repite: guardias, turnos rotativos y la costumbre de no hablar de lo vivido en la calle terminan pasando factura en casa. Este artículo pone sobre la mesa un coste del trabajo policial que casi nunca se nombra."
Un agente termina el turno, cuelga el uniforme y entra en casa. Pero no siempre entra solo. A veces entra con él la tensión de una intervención que no salió como debía, el cansancio de una noche sin apenas descanso o la irritabilidad de meses acumulando guardias. Nadie lo ve llegar. Pero la pareja sí lo nota.
Hablar de salud mental policial casi siempre se hace desde el rendimiento: cómo afecta el desgaste a la capacidad de reaccionar en servicio, cómo prevenir el error operativo, cómo sostener al agente en activo. Es necesario. Pero deja fuera una parte del problema que rara vez se nombra: lo que ese desgaste hace en casa, con quienes esperan al otro lado del turno.
No hace falta un incidente grave para que el trabajo policial deje huella en la convivencia. Basta la suma de guardias nocturnas, turnos que no dejan margen para la vida en pareja y la costumbre de no hablar de lo que se ha visto en la calle. Con el tiempo eso pasa factura en casa: menos paciencia, menos ganas de hablar, la sensación de que hay una conversación pendiente que nunca llega a darse.
La investigación disponible, aunque todavía escasa en España, apunta en la misma dirección. Un estudio de Karen Friese publicado en 2020, que encuestó a 171 parejas de agentes de policía en Estados Unidos, encontró que el 70% reconocía sufrir un estrés significativo derivado de la profesión de su pareja, y que ese grupo tendía a usar el doble de estrategias de afrontamiento negativas que positivas. En algunos casos, el nivel de estrés declarado por los cónyuges igualaba o superaba al del propio agente.
Otra investigación, la de Landers y su equipo, describe algo parecido a un efecto dominó: la exposición repetida al trauma del agente termina generando en la pareja síntomas propios de traumatización secundaria. Hipervigilancia al entrar en un local público. Cambios de humor que no se explican del todo. La sensación de vivir alerta sin haber estado nunca en la calle.
En España no existen estadísticas oficiales que midan este impacto con rigor, lo cual es en sí mismo parte del problema: si no se mide, es más difícil justificar que se atienda. Lo que sí describen con consistencia policías y sus parejas, en foros y publicaciones del sector, es la dificultad real para conciliar turnos rotatorios con la vida familiar, y el desgaste de sostener una relación con alguien que, aunque presente físicamente, a veces no termina de volver del todo.
Esto no es un reproche hacia quien lo vive. Es una pieza que falta en cómo entendemos la prevención. Cuidar la salud mental de un policía no es solo evitar que colapse en servicio. Es también reconocer que su bienestar psicológico atraviesa a quienes tiene alrededor, y que esas personas no siempre tienen dónde apoyarse ni información sobre lo que están viviendo.
La pareja no interviene. No firma un parte de servicio. Pero convive, a diario, con lo que ese servicio deja detrás. Y ese coste relacional merece tanta atención como el operativo.
Reconocerlo no carga la responsabilidad sobre la pareja. Al contrario: la quita de encima a quien lleva años sosteniéndola en silencio, pensando que es simplemente parte del oficio.
Si has llegado hasta aquí, ¡Gracias! Tenemos que tener en cuenta que el entorno de los profesionales uniformados también se ve afectado. Debemos poner el foco también en las personas que forman parte de sus vidas.
Fuentes consultadas:
Friese, K. M. (2020). Cuffed together: A study on how law enforcement work impacts the officer's spouse. Journal of Police and Criminal Psychology.
Landers, A. L. et al. (2020). Estudio sobre trauma secundario en cónyuges de agentes de las fuerzas del orden, citado en Rousseau, D., Secondary Trauma: Spouses and Couples of Law Enforcement, Boston University.
Cris Afonso: Programa Invictus. "La familia también recibe el impacto".
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